sábado, 29 de agosto de 2009

Carros de Combate Nº 10



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Cazacarros Aliados
RBA / Osprey | 1999 | 50 pag | PDF | 11 MB

El ejercito había entrado en la Segunda Guerra Mundial sin contar con artillería autopropulsada, ya fuese de campaña o contracarro, y esta carencia se dejo sentir cruelmente durante varios años. En los todavía neutrales Estados Unidos el problema se estudio cuidadosamente a los niveles mas altos. En el seno de su Ejercito, se había producido un debate sobre si la mejor defensa contra el carro de combate era el cañón contracarro o bien otro carro. Los acontecimientos parecían indicar que el cañón contracarro había fracasado en su misión principal, pero el carro era una solución costosa y el jefe de la Fuerza Acorazada no quería que sus vehículos se utilizasen en una misión defensiva, ya que estaban concebidos con propósitos específicamente ofensivos. Por otra parte, el cañón contracarro era en principio un arma mas potente que la que llevaban la mayoría de carros contemporáneos, y si se le dotaba de movilidad podría desplegarse rápidamente para afrontar cualquier crisis en curso, cosa que no podía hacer el cañón remolcado.
El 14 de mayo de 1941, el general Marshall, jefe del Estado Mayor del Ejercito de Estados Unidos, emitió una directriz para el establecimiento de una organización dotada de un arma "ofensiva", cuya función seria la defensa contra fuerzas acorazadas. La idea básica era sencilla: un gran numero de cazacarros móviles se desplegarían rápidamente en el camino y los flancos de cualquier ataque masivo de carros enemigo, donde destruirían a sus adversarios con fuego directo.