jueves, noviembre 27

CAZAS ALIADOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

 


CAZAS ALIADOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Coleccion: Maquinas de Guerra - Enciclopedia de las Armas del Siglo XX Nº 72
Editorial: Planeta-Agostini
Año: 1984


La segunda guerra mundial contempló una sorprendente evolución en la capacidad de los cazas monoplazas. Pocos observadores de la inmediata preguerra hubieran podido predecir la multiplicidad de tareas que los cazas podrían cumplir al cabo de tan sólo unos años.

Cuando en setiembre de 1939 en Europa, una vez más se desencadenó una guerra devastadora, la preparación de las aviaciones militares de las naciones aliadas oscilaba desde la optimista mediocridad de la británica a la absoluta inadecuación de la francesa y la polaca, principalmente a causa del prolongado período de paz y de la insuficiencia de las asignaciones presupuestarias. El caza monoplano, aunque con un par escaso de años de servicio, se utilizaba ampliamente, mientras que los biplanos aún volaban, aunque sólo para llenar los vacíos que hubieran debido cubrir aviones más modernos.

El mejor caza en servicio en 1939 entre las naciones aliadas, el «inmortal» Supermarine Spitire británico, solamente estaba en dotación en un número limitado de escuadtrillas. Sin embargo, en el transcurso de un año, este aparato constituiría la mejor arma de la RAF contra la Luftwaffe y prestaría servicio en versiones continuamente mejoradas, incluso des pués del final de la guerra.

Sin embargo, el modelo que abrió camino a la carrera tecnológica y aceleró el ritmo de desarrollo de los cazas fue el espléndido Focke-Wulf Fw 190 que en 1941 entró en servicio en la Luftwaffe. En la RAF se apresuró la entrada en línea del Spitfire Mk IX y del Hawker Typhoon, este último con numerosos problemas de motor y célula aún por resolver. La entrada de EE UU a fines de 1941 en la guerra, no contribuyó especialmente a mejorar la situación, ya que ni los Bell P-39 ni los Curtiss P-40 y menos aún los Republic P-43 estaban en condiciones, por entonces, de hacer frente a los cazas alemanes. De cualquier modo, muy pronto el acoplamiento del óptimo motor Rolls-Royce Merlin a la célula del North
American P-51 Mustang dio origen al mejor caza monoplaza de largo alcance de la guerra, puesto en servicio en 1943.

En el frente oriental, el ataque en 1941 de Alemania contra la URSS supuso la casi total destrucción de la dotación, de la aviación soviética, ya superada en ese período, aunque esta desastrosa situación fue paliada de alguna manera con el incremento constante de la producción y el traslado de factorías fuera del alcance de la aviación alemana y que además logró producir para los aviadores soviéticos algunos excelentes cazas, entre ellos el Yakovlev Yak-3 y el Lavochkin La-S, en un tiempo sorprendentemente corto.

En los dos últimos años de la guerra, la aviación aliada fue requipada prácticamente en su totalidad con aparatos proyectados y desarrollados en el transcurso de ésta y, por ello, basados en la dura experiencia adquirida en combate. El Hawker Tempest se unió al Typhoon, mientras que los Spitfire, impulsados por motores Griffon, constituyeron la gran parte de la fuerza de combate de la RAF. La USAAP fue abastecida casi en su totalidad con el clásico trío Lockheed P-38, P-47 y P-81, así como con las últimas series del P-40. En la aviación soviética, el Lavochkin La-7 y el Yakovlev Yak-9 demostraron ser importantes adversarios de la mayor parte de los cazas de la Luftwaffe, a pesar de estar pilotados por
jóvenes aviadores apresuradamente adiestrados; mientras, en el Pacífico, los cazas británicos y norteamericanos anularon a las otrora míticas Fuerzas Aéreas japonesas. En cuanto a los cazas de reacción, campo en el que sin duda Alemania estaba por delante de los aliados, sólo la RAP logró
introducir en servicio un número limitado de Gloster Meteor.


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